Paradojas constitucionales sobre el estatuto de cataluña y el de andalucía

Autonomía

Ningún Estado permitiría jamás la secesión unilateral de un territorio que forma parte de su ordenamiento constitucional. Y ningún demócrata debería apoyar el camino emprendido por los líderes separatistas de Cataluña, que obtuvieron menos del 48% de los votos emitidos en las elecciones regionales.

MADRID – Por encima de todo, Europa es libertad, paz y progreso. Debemos avanzar en estos valores y hacer de Europa el primer modelo de integración y justicia social que proteja a sus ciudadanos. La Europa a la que aspiramos, la Europa que necesitamos, la Europa que estamos construyendo se basa en la estabilidad democrática dentro de los Estados miembros y no puede aceptar la ruptura unilateral de su integridad. La Europa que admiramos se ha construido sobre el principio de la coincidencia de identidades y la igualdad de todos los ciudadanos, y sobre el rechazo de las ideologías nacionalistas y del extremismo.

Por ello, el desafío del separatismo en Cataluña, ideado en contra y al margen del marco constitucional español, y silenciando a la mayoría de los catalanes contrarios a la independencia, es un desafío para Europa y los europeos. Preservar estos valores en Cataluña significa hoy proteger la Europa abierta y democrática que defendemos.

Por qué cataluña quiere la independencia

1La votación no vinculante celebrada en Cataluña el 1 de octubre de 2017 atrajo una atención mundial sin precedentes hacia el conflicto político derivado de las recientes reivindicaciones de secesión en esa región. Las imágenes del enfrentamiento entre ciudadanos dispuestos a depositar su voto en colegios públicos y la policía tratando de apoderarse de las urnas en los colegios electorales fueron vistas como inaceptables en el contexto de las democracias europeas. Eran el resultado del «choque de trenes» que muchos observadores de la política española han advertido durante los años anteriores, desde que el movimiento nacionalista catalán adoptó una nueva agenda política basada en un referéndum de independencia. Entre 2012 y 2017, el gobierno regional catalán intentó organizar dos referendos sobre esta cuestión, pero el gobierno español y el Tribunal Constitucional se opusieron. Mientras que el primer intento de noviembre de 2014 fue tolerado -aunque declarado inconstitucional-, las instituciones españolas fueron más activas a la hora de afrontar la votación de 2017. Al final, ambos intentos se celebraron con éxito, aunque sus resultados fueron más el reflejo de una actuación pública masiva que una auténtica expresión de democracia directa.

La independencia de cataluña

Número: 16Volumen: 21Por:  Sabrina RagoneFecha:  20 de diciembre de 2017Las consecuencias del referéndum sobre la independencia, celebrado en Cataluña el 1 de octubre de 2017, han dado lugar a un amplio debate y aún están por evaluar en su totalidad. De hecho, la votación fue solo la última de una serie de movimientos de una década por parte del gobierno y el parlamento catalanes, y de movimientos contrarios por parte de España,[1] poniendo en tensión a la democracia española y a todos sus poderes como nunca antes en su historia reciente.

La autonomía catalana no es nueva. Ya en la segunda República (1931-1939), Cataluña, junto con el País Vasco y Galicia, aprobó su estatuto de autonomía, tal y como autorizaba la Constitución de 1931. Sin embargo, la centralización política volvió pronto bajo el régimen dictatorial de Franco (1939-1975).

Cuando la actual Constitución española entró en vigor en 1978, ofreció una vía especial o rápida de autonomía a las regiones de Cataluña, País Vasco y Galicia. Para el resto del territorio, la Constitución ofrece una vía ordinaria o lenta, mediante la cual las provincias (autoridades locales) podrían crear conjuntamente una comunidad autónoma con derecho a las competencias legislativas, ejecutivas y administrativas[2] Ambas vías requieren que el parlamento autonómico y las Cortes Generales aprueben un estatuto de autonomía que contenga todas las disposiciones pertinentes relativas a las instituciones y a las materias legislativas transferidas. Las comunidades autónomas especiales pudieron asumir la competencia de toda la lista de materias legislativas que pueden ser transferidas a las entidades subnacionales cuando aprobaron su primer estatuto de autonomía a finales de los años 70 y 80. Las comunidades ordinarias tuvieron que esperar cinco años tras la aprobación de su primer estatuto de autonomía para alinear su competencia legislativa con las especiales.

Paradojas constitucionales sobre el estatuto de cataluña y el de andalucía 2022

España es un país con profundas raíces históricas en Europa. Su identidad e idiosincrasia única se han forjado gracias a diversos fenómenos, como el descubrimiento de las Américas y su posición neutral durante las dos guerras mundiales. Pero al mismo tiempo, existen fuertes paralelismos entre la historia española y la de otros países europeos; aunque nunca renunció a su diversidad, España surgió como un estado unificado en una etapa muy temprana y desempeñó un papel crucial en algunos de los episodios más brillantes de la historia europea moderna.