Argumentos en contra de la independencia catalana

mapa de cataluña

Alfonso Valero no trabaja, asesora, posee acciones ni recibe financiación de ninguna empresa u organización que pueda beneficiarse de este artículo, y no ha revelado ninguna afiliación relevante más allá de su nombramiento académico.

Hasta los sucesos del 1 de octubre, en los que las imágenes de la policía impidiendo violentamente que la gente votara en el referéndum de independencia de Cataluña dieron la vuelta al mundo, la Unión Europea mantuvo una posición muy uniforme: esto es un asunto español.

Tras el enfrentamiento de la policía española con los manifestantes y los votantes, la Comisión Europea hizo un llamamiento al diálogo, manteniendo el apoyo al gobierno español. Algunos líderes europeos, como el primer ministro belga, llegaron a condenar abiertamente la violencia.

La posición de la UE y de los líderes europeos sobre el independentismo catalán ha sido de autopreservación. El separatismo existe en Francia, Italia, Alemania, Bélgica y el Reino Unido, ninguno de los cuales quiere fomentar las divisiones en casa apoyando la causa separatista catalana. Según esta hipótesis, si la UE alentara a Cataluña a separarse de España, ya sea porque se le garantizara la pertenencia a la UE o porque los líderes de la UE intervinieran a favor de los objetivos separatistas, España podría corresponder si el separatismo estallara en otros lugares de la UE.

la independencia de cataluña explicada

Los inicios del separatismo en Cataluña se remontan a mediados del siglo XIX. La Renaixença (renacimiento cultural), que tenía como objetivo el renacimiento de la lengua catalana y de las tradiciones catalanas, condujo al desarrollo del nacionalismo catalán y al deseo de independencia[9][10] Entre los años 1850 y 1910, algunos individuos,[11] organizaciones[12] y partidos políticos[13] comenzaron a exigir la plena independencia de Cataluña de España.

El gobierno español remitió la declaración al Tribunal Constitucional español, que dictaminó en marzo de 2014 que la declaración de soberanía era inconstitucional. Sin embargo, el tribunal no rechazó el «derecho a decidir», argumentando que ese derecho no implicaba necesariamente la soberanía o la autodeterminación[40][41].

Al mes siguiente, CiU, ERC, ICV-EUiA y la Candidatura d’Unitat Popular (CUP) acordaron celebrar el referéndum de independencia el 9 de noviembre de 2014, y que en él se formularían dos preguntas: «¿Quiere que Cataluña se convierta en un Estado?» y (en caso afirmativo) «¿Quiere que este Estado sea independiente?»[43] El 11 de septiembre de 2014 tuvo lugar otra manifestación masiva, la Vía Catalana 2014, en la que manifestantes vestidos con los colores catalanes, amarillo y rojo, llenaron dos avenidas de Barcelona formando una «V» gigante, para pedir la votación[44] Tras la sentencia del Tribunal Constitucional, el gobierno catalán cambió la votación por un «proceso de participación ciudadana» y anunció que sería supervisada por voluntarios. [El gobierno español recurrió de nuevo al Tribunal Constitucional, que suspendió el proceso a la espera del recurso, pero la votación siguió adelante[45] El resultado fue un 81% de votos a favor del sí, pero la participación fue sólo del 42%, lo que podría considerarse como una mayoría opuesta tanto a la independencia como al referéndum[46] Posteriormente se presentaron cargos penales contra Mas y otros por desafiar la orden judicial[45].

día de la independencia de cataluña

Contexto: El 1 de octubre se celebró en Cataluña un controvertido referéndum en el que se preguntaba si la región debía ser un Estado independiente. La policía española cerró por la fuerza muchos colegios electorales, y en los medios de comunicación aparecieron con frecuencia fotos de votantes, golpeados y ensangrentados.    Esta votación fue suspendida por el Tribunal Constitucional español, que posteriormente declaró nulo el resultado, que según los organizadores fue un rotundo «Sí». Poco más de una semana después, el presidente catalán Carles Puigdemont firmó una declaración de independencia, pero suspendió inmediatamente su aplicación. El Presidente del Gobierno español, Mariano Rajoy, respondió pidiendo al gobierno catalán que aclarara si había declarado o no la independencia real, fijando un último plazo de respuesta para el 19 de octubre. Tras el vencimiento de este plazo, el gobierno español inició los trámites para disolver el gobierno catalán, convocar nuevas elecciones y tomar el control de la policía catalana.

Hoy, 27 de octubre, el Parlamento de Cataluña ha votado sobre la independencia, declarándose de nuevo Estado independiente. El gobierno español ha aprobado resoluciones para disolver formalmente el gobierno catalán e instaurar un gobierno directo.

la población de cataluña

Los catalanes no bailan flamenco y han prohibido las corridas de toros por considerarlas crueles y bárbaras. Forman parte de una nación distinta y orgullosa con su propia lengua, historia, cultura y bandera, y esa identidad separada ha sobrevivido a los brutales intentos de Franco de suprimir la lengua catalana en las décadas posteriores a la Guerra Civil. Los partidarios de la independencia argumentan que su lengua y su cultura no son suficientemente respetadas por el gobierno central español, y les preocupa que, a menos que se haga algo, su cultura sea absorbida.

Nos arriesgamos a abrir la caja de Pandora si Cataluña se independiza. Los nacionalistas de Escocia, Flandes, Padania, Madeira, Baviera, Escania y otros lugares también claman por la independencia (¡y eso sólo en Europa Occidental!). Europa podría acabar dividida en un mosaico de microestados en disputa, cada vez más reducidos. En un momento de profunda crisis y de creciente nacionalismo populista, la prisa por separarse podría crear un peligroso potencial de conflicto.

Cada año, los catalanes se ven obligados a contribuir con miles de millones de sus impuestos duramente ganados a las arcas del gobierno español en Madrid (pagando unos diez mil millones más de lo que recibe). Estas exigencias han endeudado a Cataluña y han dejado a un país rico con dificultades para proporcionar servicios básicos a su propia población. La negativa del gobierno de Madrid a conceder a Cataluña incluso la autonomía fiscal básica de la que goza el País Vasco demuestra que, según este argumento, sólo a través de la independencia podrá Barcelona tomar el control de sus finanzas y de su futuro económico. La ruptura puede ser suave y no hay ninguna razón por la que la República Catalana no pueda permanecer en la Unión Europea, en la zona euro y en el espacio Schengen.