Socio capitalista y trabajador

Capitalismo de riesgo frente a comunismo

Un capitalista de riesgo (VC) es un inversor de capital privado que proporciona capital a empresas con alto potencial de crecimiento a cambio de una participación en el capital. Puede tratarse de la financiación de empresas de nueva creación o del apoyo a pequeñas empresas que desean expandirse pero no tienen acceso a los mercados de valores.

Las empresas de capital riesgo suelen constituirse como sociedades limitadas (LP) en las que los socios invierten en el fondo de capital riesgo. El fondo suele contar con un comité encargado de tomar las decisiones de inversión. Una vez que se han identificado empresas prometedoras de crecimiento emergente, el capital de los inversores se despliega para financiar estas empresas a cambio de una considerable participación de capital.

Al contrario de lo que se cree. Las sociedades de capital riesgo no suelen financiar a las empresas emergentes desde el principio. Más bien, buscan empresas que se encuentren en la fase de comercialización de su idea. El fondo de capital riesgo comprará una participación en estas empresas, fomentará su crecimiento y tratará de sacar provecho de la inversión con un rendimiento sustancial (ROI).

Los inversores de capital riesgo suelen buscar empresas con un sólido equipo de gestión, un gran mercado potencial y un producto o servicio único con una gran ventaja competitiva. También buscan oportunidades en sectores con los que estén familiarizados y la posibilidad de poseer un gran porcentaje de la empresa para poder influir en su dirección.

Capitalismo de las partes interesadas wiki

Sin embargo, pueden establecerse dos tipos de sociedades extraordinarias, a saber, la «sociedad en comandita» y la «sociedad silenciosa». La sociedad silenciosa es aquella en la que las partes acuerdan participar en los beneficios de una empresa, pero la empresa será llevada a cabo por uno o varios de los socios, mientras que los nombres de los socios silenciosos no se revelan a terceros. El o los socios silenciosos comparten el riesgo de la empresa con sus copartícipes y siguen siendo responsables ante ellos de su parte proporcional de las pérdidas de la sociedad.

La sociedad en comandita es un acuerdo por el que un capitalista (el socio comanditario) adelanta capital a un comerciante/empresario a condición de que reciba una participación acordada en los beneficios. En caso de pérdidas, el socio comanditario sólo es responsable ante sus copartícipes por el importe fijo de su aportación de capital a la sociedad. El socio comanditario no será considerado en nombre de la empresa como socio.

Además, el socio comanditario no es responsable de las deudas de la sociedad ante los acreedores de la misma, sino sólo ante sus copartícipes. El capital confiado a la sociedad en comandita no puede ser reclamado en competencia con los acreedores de la sociedad, ni el socio comanditario puede reclamar el pago de los beneficios de la sociedad en competencia con los acreedores de la sociedad.

Por qué es malo el capitalismo de las partes interesadas

En tiempos de cambio -lo que significa todo el tiempo-, las empresas resistentes obtienen mejores resultados, ya que se ven menos perjudicadas durante las recesiones y salen fortalecidas en comparación con la competencia. Las empresas resistentes están preparadas para los malos tiempos, son implacables a la hora de mejorar su rendimiento y toman decisiones con habilidad. Un elemento adicional puede unir todos estos atributos en un todo más fuerte: el «capitalismo de las partes interesadas».

El principio del capitalismo de las partes interesadas requiere que los líderes empresariales definan su misión como la creación de valor a largo plazo no sólo para los accionistas, sino también para los clientes, proveedores, empleados, comunidades y otros. Los beneficios y la rentabilidad son importantes, por supuesto; de hecho, son esenciales. Pero el capitalismo de las partes interesadas define el «valor» en términos más amplios. Por ejemplo, la creación de un entorno de trabajo seguro y saludable más allá del mínimo puede ahorrar dinero en forma de reducción de los pagos de indemnización de los trabajadores. Pero también puede crear beneficios más sutiles, como una mayor seguridad, bienestar y lealtad de los empleados.

Historia del capitalismo accionarial

El mundo conoce actualmente dos sistemas económicos que prevalecen y compiten entre sí: el capitalismo accionarial, dominante en muchas economías occidentales, y el capitalismo de Estado, destacado en muchos mercados emergentes.

Ambos sistemas han propiciado un enorme progreso económico en las últimas décadas. Nos han dejado un mundo más próspero que nunca. Sin embargo, cada uno de ellos ha provocado igualmente importantes desventajas sociales, económicas y medioambientales. Han conducido a un aumento de las desigualdades de ingresos, riqueza y oportunidades; a un incremento de las tensiones entre los que tienen y los que no tienen; y, sobre todo, a una degradación masiva del medio ambiente.

Dadas las deficiencias de ambos sistemas, creemos que necesitamos un nuevo y mejor sistema global: el capitalismo de las partes interesadas. En este sistema, se tienen en cuenta los intereses de todas las partes interesadas en la economía y la sociedad, las empresas se optimizan para obtener algo más que beneficios a corto plazo, y los gobiernos son los guardianes de la igualdad de oportunidades, de la igualdad de condiciones en la competencia, y de una contribución justa de todas las partes interesadas y su distribución con respecto a la sostenibilidad y la inclusión del sistema.