No a la eutanasia

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La eutanasia se lleva a cabo cuando el médico que atiende al paciente le administra una dosis mortal de un fármaco adecuado a petición expresa de éste. La legislación neerlandesa pertinente también contempla el suicidio asistido por el médico (cuando el médico suministra el fármaco pero el paciente lo administra). La sedación paliativa no es una forma de eutanasia: simplemente se deja al paciente inconsciente con medicamentos que reducen el dolor y finalmente muere por causas naturales.

A veces, un paciente puede caer en la semiconsciencia justo antes de una eutanasia programada. Si todavía hay signos de sufrimiento, el médico puede practicar la eutanasia a pesar de que el paciente esté inconsciente. Así lo establecen las directrices sobre el tema elaboradas por el Real Colegio de Médicos de los Países Bajos a petición de la Junta de Fiscales de la Fiscalía y la Inspección Sanitaria. Estas directrices sobre la eutanasia de pacientes con disminución de la conciencia no suponen una relajación implícita de la ley, sino que simplemente pretenden orientar a los médicos en esta difícil situación.Directivas anticipadas

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Los religiosos no argumentan que no podemos matarnos, ni hacer que otros lo hagan. Saben que podemos hacerlo porque Dios nos ha dado libre albedrío. Su argumento es que estaría mal que lo hiciéramos.

Debemos aliviar el sufrimiento cuando podamos, y estar con los que sufren, ayudándoles a soportar su sufrimiento, cuando no podamos. Nunca debemos tratar el problema del sufrimiento eliminando a los que sufren.

El cristianismo enseña que el sufrimiento puede tener un lugar en el plan de Dios, en el sentido de que permite al que sufre compartir la agonía de Cristo y su sacrificio redentor. Creen que Cristo estará presente para compartir el sufrimiento del creyente.

Cuando la gente está muriendo puede ser capaz, más que en cualquier otro momento de su vida, de concentrarse en las cosas importantes de la vida, y dejar de lado la «cultura del consumo» actual, y su propio ego y deseo de controlar el mundo. Limitar el proceso de morir les negaría esta oportunidad.

cómo negociar un camino intermedio entre el control y la pasividad total, sobre cómo acoger el cuidado responsable de los extraños, sobre cómo volver a ser dependiente… sobre cómo confiar y quizás incluso, por el sufrimiento existencial, al menos un poco sobre cómo rezar o hablar con Dios.

ensayo contra la eutanasia

Los religiosos no argumentan que no podemos matarnos, ni hacer que otros lo hagan. Saben que podemos hacerlo porque Dios nos ha dado libre albedrío. Su argumento es que estaría mal que lo hiciéramos.

Debemos aliviar el sufrimiento cuando podamos, y estar con los que sufren, ayudándoles a soportar su sufrimiento, cuando no podamos. Nunca debemos tratar el problema del sufrimiento eliminando a los que sufren.

El cristianismo enseña que el sufrimiento puede tener un lugar en el plan de Dios, en el sentido de que permite al que sufre compartir la agonía de Cristo y su sacrificio redentor. Creen que Cristo estará presente para compartir el sufrimiento del creyente.

Cuando la gente está muriendo puede ser capaz, más que en cualquier otro momento de su vida, de concentrarse en las cosas importantes de la vida, y dejar de lado la «cultura del consumo» actual, y su propio ego y deseo de controlar el mundo. Limitar el proceso de morir les negaría esta oportunidad.

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Los religiosos no argumentan que no podemos matarnos, ni hacer que otros lo hagan. Saben que podemos hacerlo porque Dios nos ha dado libre albedrío. Su argumento es que estaría mal que lo hiciéramos.

Debemos aliviar el sufrimiento cuando podamos, y estar con los que sufren, ayudándoles a soportar su sufrimiento, cuando no podamos. Nunca debemos tratar el problema del sufrimiento eliminando a los que sufren.

El cristianismo enseña que el sufrimiento puede tener un lugar en el plan de Dios, en el sentido de que permite al que sufre compartir la agonía de Cristo y su sacrificio redentor. Creen que Cristo estará presente para compartir el sufrimiento del creyente.

Cuando la gente está muriendo puede ser capaz, más que en cualquier otro momento de su vida, de concentrarse en las cosas importantes de la vida, y dejar de lado la «cultura del consumo» actual, y su propio ego y deseo de controlar el mundo. Limitar el proceso de morir les negaría esta oportunidad.

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