Ley de contratos de agencia

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Los acuerdos que dan lugar a la formación de relaciones de tipo agencia pueden ser implícitos o expresos, y tanto el principal como el agente pueden ser una entidad (como una sociedad o corporación) o un individuo.

La agencia se refiere a un acuerdo, explícito o implícito, por el que una parte, llamada principal, confía la gestión de un negocio a otra, llamada agente, para que realice transacciones por su cuenta o en su nombre, y el agente se compromete a llevar a cabo el negocio y a rendir cuentas de sus actuaciones.

Si la representación es expresa, se crea por medio de una escritura, de forma verbal y no escrita o por escrito. Si la representación es implícita, puede deducirse de la relación entre las partes y de la naturaleza del empleo (sin prueba de nombramiento expreso).

La representación debe adoptarse posteriormente o darse por adelantado. En el primer caso, debe haber una aquiescencia por parte del agente (de la que puede deducirse el reconocimiento) o un reconocimiento expreso.

Se crea una agencia cuando el mandante nombra a una persona como agente en virtud de un contrato o le pide a alguien que realice una entrega. Esto significa que el mandante es responsable de todas las acciones realizadas por el agente, mientras que las acciones del agente son análogas a las del mandante. Este tipo de representación se suele llevar a cabo mediante un acuerdo escrito creado a través del poder.

Agencia por ratificación

Un agente es una persona que actúa en nombre y por cuenta de otra, habiendo recibido y asumido cierto grado de autoridad para hacerlo. La mayor parte de la actividad humana organizada -y prácticamente toda la actividad comercial- se lleva a cabo a través de la representación. Ninguna empresa sería posible, ni siquiera en teoría, sin este concepto. Podemos decir «General Motors construye coches en China», por ejemplo, pero no podemos darle la mano a General Motors. «El General», como se dice, existe y funciona a través de agentes. Del mismo modo, las sociedades y otras organizaciones empresariales dependen en gran medida de los agentes para llevar a cabo sus negocios. De hecho, no es exagerado decir que la agencia es la piedra angular de la organización empresarial. En una sociedad, cada socio es un agente general, mientras que en el derecho de sociedades los directivos y todos los empleados son agentes de la sociedad.

Sin embargo, la existencia de agentes no requiere un derecho de daños o contratos totalmente nuevo. Un agravio no es menos dañino cuando lo comete un agente; un contrato no es menos vinculante cuando lo negocia un agente. Lo que sí hay que tener en cuenta es la forma en que un agente actúa en nombre de su principal y frente a un tercero.

El derecho de agencia: incluyendo el t…

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Un tercero puede confiar de buena fe en la representación de una persona que se identifica como agente de otra. No siempre es rentable comprobar si alguien que se representa como con autoridad para actuar en nombre de otro tiene realmente dicha autoridad. Si posteriormente se comprueba que el presunto agente actuó sin la autoridad necesaria, generalmente se le considerará responsable.

Un agente que actúa dentro del ámbito de poder conferido por su principal vincula a éste en las obligaciones que crea frente a terceros. Existen esencialmente tres tipos de poder reconocidos por la ley: poder real (ya sea expreso o implícito), poder aparente y poder ratificado (explicado aquí).

Ley de la agencia

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Un tercero puede confiar de buena fe en la representación de una persona que se identifica como agente de otra. No siempre es rentable comprobar si alguien que se representa como con autoridad para actuar en nombre de otro tiene realmente dicha autoridad. Si posteriormente se comprueba que el presunto agente actuó sin la autoridad necesaria, generalmente se le considerará responsable.

Un agente que actúa dentro del ámbito de poder conferido por su principal vincula a éste en las obligaciones que crea frente a terceros. Existen esencialmente tres tipos de poder reconocidos por la ley: poder real (ya sea expreso o implícito), poder aparente y poder ratificado (explicado aquí).