Art 55 constitucion española

constitución española de 1812

Las siguientes reflexiones, que se centrarán exclusivamente en la cláusula de primacía europea a la luz de la Declaración del Tribunal Constitucional nº 1/2004, de 13 de diciembre, en particular en lo que se refiere a su alcance respecto de la propia Constitución española, pueden tomar como punto de partida la conclusión contenida en el último párrafo del FJ 4 de la Declaración, que dice lo siguiente

«En el caso apenas concebible de que en el funcionamiento último del Derecho de la Unión Europea esta Ley resultara irreconciliable con la Constitución Española, y sin que los hipotéticos excesos del Derecho Europeo respecto de la propia Constitución Europea fueran subsanados por los cauces ordinarios previstos en ésta, en última instancia, la preservación de la soberanía del pueblo español y de la supremacía de la Constitución, tal y como ella misma la prevé, podría llevar a este Tribunal a abordar los problemas que se plantearían en tal caso, y que desde el punto de vista actual se consideran inexistentes, por la vía de los procedimientos constitucionales pertinentes».

texto de la constitución española de 1978

El artículo 155 se ha descrito a menudo como la «opción nuclear» y se ha puesto en marcha en medio de un pulso entre Barcelona y Madrid tras el referéndum catalán del 1 de octubre. ¿Pero qué es el artículo 155?

Dice que si un gobierno regional «no cumple con las obligaciones de la Constitución u otras leyes que ésta imponga, o actúa de forma que atente gravemente contra los intereses de España», el gobierno nacional puede pedir al Senado que vote el uso de la medida.

Josep Costa, profesor de Ciencias Políticas de la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona, declaró a Al Jazeera: «El gobierno español realmente no tenía un plan para proceder con el 155, así que hay mucha incertidumbre sobre lo que se puede hacer y lo que no».

cómo citar la constitución española

La proclamación de la voluntad de garantizar la convivencia democrática y las leyes conforme a un orden económico y social justo; proteger a los españoles y a los pueblos de España en el ejercicio de los derechos humanos, sus culturas, tradiciones, lenguas e instituciones; promover el progreso de la cultura y la economía para asegurar una calidad de vida digna; y establecer una sociedad democrática avanzada.

Derechos con protección especial: sólo la igualdad y los reconocidos en la Sección Primera del Capítulo Segundo, bien ante los tribunales ordinarios a través de un procedimiento preventivo y sumario, o eventualmente mediante recurso ante el Tribunal Constitucional. Esta protección especial es también aplicable a la objeción de conciencia (artículo 30). Además, estos derechos sólo pueden ser desarrollados por ley orgánica;

Todos los derechos y libertades reconocidos en el capítulo segundo: se aplican a todos los poderes públicos; su ejercicio sólo puede ser regulado por ley, que en todo caso debe respetar su contenido esencial, pues en caso contrario la ley puede ser anulada por el Tribunal Constitucional;

constitución española de 1931

La historia constitucional de España se remonta a la Constitución de 1812. Tras la muerte del dictador Francisco Franco en 1975, unas elecciones generales en 1977 convocaron a las Cortes Constituyentes (el Parlamento español, en su calidad de asamblea constituyente) con el fin de redactar y aprobar la Constitución.

Entre los miembros elegidos de las Cortes se seleccionó un grupo de siete miembros para trabajar en un proyecto de Constitución que se presentaría al organismo. Estos fueron conocidos, según los medios de comunicación, como los «padres de la Constitución». Estas siete personas fueron elegidas para representar el amplio (y a menudo, profundamente dividido) espectro político dentro del Parlamento español, mientras que el papel principal se le dio al entonces partido gobernante y ahora extinto Unión de Centro Democrático (UCD).

El escritor (y senador por designación real) Camilo José Cela pulió posteriormente la redacción del proyecto de Constitución. Sin embargo, dado que gran parte del consenso dependía de mantener la ambigüedad de la redacción, se aprobaron pocas de las reformulaciones propuestas por Cela. Una de las aceptadas fue la sustitución del arcaico gualda («color de soldadura») por el simple amarillo en la descripción de la bandera de España[cita requerida].